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jueves, 18 de junio de 2009

Sachsenhausen 3

Y todo ello queda en la vida, en el presente, en los recuerdos que luchan contra el lento olvido.

(Si se tratara de una metáfora, ya no sé si la llovizna sobre Sachsenhausen son los recuerdos que se niegan a dejar secarse la sangre en el suelo o si las gotas son los intentos de negar, de minimizar, de relativizar, de explicar)

Rosas de recuerdo a prisioneros políticos, a judíos, a miembros de la resistencia de muchos países que fueron encerrados en la cárcel del campo y allí murieron.













Visitas guiadas para no olvidar, con banderas de Israel, donde la política de Estado parece ser olvidar, no perdonar y no aprender. Convertirse en racistas hijueputas contra otro pueblo. Menos mal allá también hay divergencias políticas y resistencia.

Estatuas, velas, monumentos, placas que recuerdan.

Y el recuerdo más grande y más vivo de todos: Sachsenhausen.

>Sachsenhausen 2<

Era un campo de concentración y no de exterminio.
Era un campo de trabajo forzado y no de exterminio.
Era un campo de trabajo esclavo para las industrias de las SS y no de exterminio.

Y, sin embargo, hay testimonios de una pequeña cámara de gas, de un lugar construido expresamente para asesinar fácilamente, de hornos crematorios. Testimonios orales y escritos. Lo más asqueroso para el visitante, lo más espeluznante, son los restos físicos.

De los hornos.











De las paredes.











Ladrillos torcidos, ruinas como de ciudad antigua, paredes hundidas, grietas en el piso.



Eso fue todo lo que quedo de la soberbia de ustedes, racistas hijueputas.

domingo, 14 de junio de 2009

Sachsenhausen 1


Después de la perplejidad viene la acción. Así que, con la nueva información del pasado familiar, con el enorme respaldo de C. y con más familia a bordo, decidimos ir a conocer un campo de concentración. Uno. Alguno. Comoe ra lo punico posible, fuimos al más cercano a Berlín: a menos de una hora en el tren de cercanías,a las afueras de un pueblito llamado Oranienburg. A la vista de los vecinos. Las indicaciones decían que fue un campo de concentración y no de exterminio. También resaltaban que era un campo pequeño.

Hay muchas cosas por decir, pero lo que me impactó fue su tamaño. Es absolutamente inmenso, y eso que una buena parte de lo que fue el campo (con barracones militares, fábirca y dársenas propias, jardines y campos de práctica para los SS y demás) ya desapareció. Pero caminamos y caminamos tras las huellas de cientos de miles de comunistas, judíos, homosexuales, socialistas, testigos de jehová, romaníes, prisioneros soviéticos. Cientos de miles de diferentes. Cifras que suenan vacías y que no logro meter en mi cabeza; pero las dimensiones del campo, el cansancio al caminarlo como turista, la insistente llovizna y, sobre todo, la sensación de desolación, dejan una impresión sobrecogedora pese a que creo que no son sino una huella de polvo sobre la superficie de lo que allí pasó.

Y Sachsenhausen es un campo pequeño.

domingo, 7 de junio de 2009

Mein Berlin

Berlín. Memoria. Pasado.





Mucho silencio ha escondido lo que pasó con una parte de mi familia, la que me ata a lugares que no conozco, a cosutmbres e ideas que no entiendo. Es una parte de mi pasado que se filtra por algunas grietas y nos hace,a mi y a mi familia, ligeramente distintos. Grietas como las que hay en el memorial a los judíos muertos en europa, en Berlín.







Dora Lewin nee Fabian was born in 1892. Prior to WWII she lived in Berlin, Germany. Dora perished in Riga, Latvia.

Dora Lewin nee Fabian was born in Wriezen in 1892. Prior to WWII she lived in Berlin, Germany. During the war she was deported with Transport from Berlin to Riga on 27/11/1941. Dora perished in the Shoah.





Son voces rotas, recortes de prensa, alguna flor olvidada en un libro. Hilachas de una memoria resquebrajada.


¿Cuántas pertenecerán a ese pasado?


¿A qué pasado pertenece mi memoria?